El olor corporal del perro

Muchas personas que comparten su hogar con un perro se han hecho a la idea de que un perro, tiene un olor corporal que cambia el aroma de la casa

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Muchas personas que comparten su hogar con un perro se han hecho a la idea de que un perro, por definición, tiene un olor corporal que cambia el aroma de la casa inevitablemente. Pues bien, si eres una de esas personas, hay una buena noticia para ti, no tiene por qué ser así.

Si bien los perros pueden desprender olores fuertes en casos concretos (cuando llega a casa después de un día lluvioso, si se ha restregado con alguna suciedad de la calle…), que un perro desprenda siempre un olor fuerte no es lo normal, y no debería de pasarse por alto. Lo primero es averiguar cual puede ser la causa:

  • Inflamación de las glándulas anales: Todos los perros (y los gatos) tienen dos glándulas anales situadas a ambos lados del ano. La función de estas glándulas es la de segregar una sustancia líquida que se elimina con las heces y que sirve como señal olfativa para los demás animales. Esta sustancia tiene un olor muy fuerte y desagradable, que se suele comparar al olor del pescado podrido. Una señal de que el perro puede tener las glándulas anales inflamadas es observar el gesto de restregarse por el suelo en la posición de sentado, que es un intento de aliviar la presión que el perro siente en el ano.
  • Gases: Las flatulencias ocasionales son totalmente normales en un perro, pero si el problema persiste en el tiempo, es hora de tomarlo en consideración. Si ya hemos descartado que el perro pueda tener un problema de parásitos internos, hay que revisar su alimentación. Es habitual el oír de dueños que ya se habían resignado a los gases de su perro, mostrarse sorprendidos cuando pasan a una alimentación natural y el problema desaparece repentinamente.
  • Problemas de oído: La acumulación de cera en el oído, los ácaros o las infecciones desprenden un olor fuerte en el perro. Es conveniente realizar limpiezas habituales para retirar el exceso de cera y revisar sus oídos con frecuencia, especialmente si vemos que el perro sacude la cabeza más de lo normal.
  • Mal aliento: Al igual que ocurre en las personas, una mala higiene bucal trae consigo un problema de halitosis. Pero si el perro no tiene acumulación de sarro en la boca, es probable que el problema sea gastrointestinal.
  • Mala alimentación: La nutrición afecta a cada centímetro del cuerpo, un perro que no recibe una alimentación apropiada tendrá un pelo y una piel pobres, y sin duda un olor corporal más fuerte de lo normal. Alimentar a un perro siempre a base de pienso o alimentos procesados no es recomendable si queremos que muestre todo su potencial, y este puede ser también el motivo de que muestre alguno de los problemas que hacen que el olor corporal del perro sea desagradable.
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Así que, sin notamos que el perro desprende un olor fuerte a pesar de los baños, o notamos el mismo olor de manera intermitente, es importante descubrir la causa del problema para poder ponerle remedio lo antes posible.